(A falta de que Mr. Mosey me pase sus fotos…)
Pues sí señores, de paseo por el teatro de los sueños. Míster Mosey, en un intento desesperado (y frustrado) por convertirme en un red devil, se puso manos a la obra y consiguió hacerse con un par de entradas para el partido de Champions League, Manchester United – CSKA de Moscú. Pero a ver, seamos francos, NO son plato de mi gusto. A ver, que… el United… no sé… que no me dice na, que ni chicha ni limoná. No sé si me explico.
Siendo sincero, siempre me ha llamado más la atención, por ejemplo, el Chelsea. Yo pienso que fue la impresión de haber visto tan solo el estadio Playasol del Bala Azul a, de repente, encontrarme a las puertas de Stamford Bridge, o porque por aquellos tiempos se corría la banda de este estadio un tal Chapi Ferrer; incluso por ¡José Mourinho!. También, de un tiempo a esta parte he tomado en estima al Liverpool, por eso del niño Torres, Reina y compañía; el Spanish Liverpool que le dicen. Bueno, y ni que decir tiene que, desde el año pasado, casi que me he vuelto un villano; pero ni rastro de sentimiento red devil. ¡Ahora! Lo del partido, pedazo de experiencia.
¡¿Jodienda?! que llegamos 5 minutos tarde y nos perdimos la previa que hacen con la música de la Champions y tal. Bueno, nosotros teníamos media escusa, un atasco a la altura de Stoke-on-Trent. Pero ahora digo yo, ¿Cuánto tiempo espera la gente en Inglaterra para entrar a los estadio? ¿al descanso? Que estaban los alrededores del estadio llenos de gente… Que el partido ya ha empezado… ¡Tío! que has pagado… En fin…
Como se ve en la foto, estábamos en el techo del estadio. Era la última fila de la grada norte, frente a los banquillos. Aunque no se aprecian muy bien, puedo prometer, y prometo, que eran el United y el CSKA. Lo que viene siendo el partido, festival de goles, 3-3 y el Manchester a octavos. El portero ruso es una verdadera máquina. Sí que el United empató en el descuento, pero si no llega a ser por él, les caen 14 goles a los rusos. En la primera parte el CSKA fue bastante (pero bastante…) mejor, en la segunda la cosa se igualó, yo diría que porque entró Rooney. Se nota que es un ídolo allí, 75000 personas gritando su nombre solo por salir a calentar…
Ya para los nostálgicos dejo una foto del mítico Stretford End, aquella parte de la grada donde no se sentaban los 20000 seguidores más fanáticos del club y donde decían que sus voces animando emitían más dB que un avión Jumbo despegando.
Pues lo dicho, mi primer partido de Champions. ¡Ah! y como propina, después de comernos una hamburguesa y comprarnos una bufanda, tuvimos el placer de ver a los jugadores rusos (y respectivas acompañantes), a Antonio Valencia firmando autógrafos y a Anderson salir bufando con su R8 blanco.







Por cierto, sobre lo que dije de la placa en el lugar donde se construyó el Titanic, fue una verdad a medias. Hasta donde llegamos la primera vez, sí que era lo único que había. Ahora, no era el lugar exacto donde se construyó. Justo en frente del ECIT building está el dique seco donde sí que se ensambló la quilla del Titanic y un pequeño museo. Así que… corrección hecha.

¿Has oído hablar alguna vez de los murales de Belfast? Se encuentran, prácticamente, todos concentrados en dos principales calles y relativamente cercanas, Shankill road y Falls road. Hecho que se agradece si no quieres estar andando de un lugar a otro. Eso sí, están algo alejadas del centro por lo que recomiendo guardarse al menos 2 horas para verlos. Tengo que decir que sentí cierta desazón al encontrarme con tal error tipográfico,
Ya que se anda por la zona, merece la pena visitar la Catedral de San Pedro, ciertamente austera para ser una Catedral, y el Jardín de la memoria, erigido en memoria de los que murieron, por el bando republicano, durante el conflicto armado de Irlanda del Norte.
Un poco de culturilla general; El Titanic fué armado en los astilleros de Belfast, concretamente en los de Queen’s Island. Entonces, ¿por qué no ir al lugar exacto donde comenzó este capítulo de la historia? Pues porque no hay nada más que una placa que dice que allí empezó todo.
Si aquí comenzó una historia real, en otra parte de Belfast se inspiró Jonathan Swift para dar a luz otra historia, pero esta vez literaria, Los viajes de Gulliver. Para Jonathan, las colinas que flanquean la ciudad de Belfast tenían la forma de un gigante dormido protegiendo la ciudad. A parte de por esto, quisimos dedicar un día para hacer un hiking trip por las Cave Hill y disfrutar de las vistas que se tienen desde el Castillo de Belfast.
El castillo se construyó en el año 1870 a unos 120 metros sobre el nivel del mar, y hoy en día se emplea como restaurante (Osea… fetén, fetén) y como un pequeñísimo museo. Para todo el que suba hasta allí, hay una leyenda que dice que los visitantes al castillo tendrán buena suerte siempre y cuando un gato se encuentre por sus jardines, por lo que se dice que allí siempre ha estado viviendo un gato; y para más señas, blanco.
(Chris, Ekaterina, Séverine, Stefan y Fran)
Esto es lo que yo leo todas las mañanas, “Starbucks ON”. Starbucks te enchufa, te conecta, te enciende, te activa. Todas estas podrían ser interpretaciones que se les podría dar, y bueno, teniendo en cuenta que es una franquicia de cafeterías… pues da que pensar, ¿o no? En fin, no seré tan rebuscado, pensaré que es una mera coincidencia y agarraré mi taza con la mano izquierda.


